Cuando hablamos de la gestión de marcas, la diferenciación ha sido siempre uno de los pilares fundamentales para construir una identidad sólida y memorable. Sin embargo, en los últimos años, ha surgido un fenómeno que pretende contradecir esto: el blanding.
¿Pero realmente que es esto del Blanding?
Este concepto proviene de la combinación de las palabras “bland” (insípido o soso en inglés) y “branding”, y describe esa tendencia de las marcas a adoptar identidades visuales y estrategias de comunicación que resultan genéricas y poco distintivas.
Se trata de que la identidad visual sean diseños simplificados, minimalistas y uniformes. Por ejemplo con la simplificación de logotipos, paletas de colores neutras, tipografías sin adornos y una estética general que prioriza la funcionalidad sobre la personalidad.

¿Cómo Ha Surgido?
Este fenómeno no es que haya surgido de la noche a la mañana, sino que es el resultado de varias tendencias en diseño gráfico y marketing.
Con la globalización y digitalización, muchas marcas no han sabido cómo destacar en su sector y han optado por simplificar su imagen para ganar claridad y consistencia.
Otra razón ha sido la necesidad de adaptarse a diferentes interfaces. ¿A qué me refiero con esto? Antes los logotipos y elementos gráficos que funcionaban bien en impresiones grandes o físicas ahora deben ser legibles y atractivos en pantallas pequeñas, por eso las marcas prefieren simplificar sus elementos visuales para mejorar la visibilidad y la usabilidad en dispositivos móviles.
Ventajas y Desventajas del Blanding
Como toda estrategia, el blanding presenta tanto ventajas como desventajas. Por un lado, la simplificación visual puede facilitar el reconocimiento de la marca y mejorar la coherencia en diferentes plataformas y mercados.
Un diseño minimalista es también más adaptable y fácil de reproducir, lo que puede ser beneficioso para marcas que operan en varios idiomas y culturas. Además, un enfoque más sobrio y funcional puede ayudar a las marcas a evitar errores de interpretación o malentendidos culturales.

Sin embargo, también tiene sus desventajas. La homogeneización visual puede llevar a que las marcas pierdan su personalidad y pasen desapercibidos para los consumidores. Se corre el riesgo de volverse “invisible”.
Además, puede ser percibido como una falta de creatividad o innovación, y podría afectar negativamente la percepción de la marca (y obviamente no queremos eso).
Ejemplos de Blanding: ¿Realmente hay marcas con esta estrategia?
La respuesta es sí, aunque nosotros como agencia de diseño gráfico no lo recomendamos. Y es que, ¿quién se va a acordar de un logo soso? Al final si despersonalizas una marca y todos los logos se vieran iguales nos daría igual beber Pepsi o Coca-Cola o llevar Nike o Adidas.
Un ejemplo es el rediseño del logotipo de Google, que en 2015 pasó de tener una tipografía serif (con adornos) a una tipografía sans serif (sin adornos) mucho más simple y plana.

Otro es MasterCard, que simplificó su logotipo eliminando el texto y dejando solo los dos círculos superpuestos de diferentes colores. Aunque el cambio ayudó a que el logotipo fuera más versátil y reconocible en cualquier tamaño, seguimos en esa tendencia de simplificación.
Y en este saco de lo aburrido y lo homogéneo podríamos meter a Burberry, Pringles o Airbnb.
¿Cuál es la diferencia con el Branding?
El branding se enfoca en crear una identidad fuerte, distintiva y memorable que diferencie a una marca del resto, y el blanding sacrifica esta distinción para obtener una estética más genérica y accesible. Aunque a veces se hace esto para “destacar” o dar más protagonismo al producto.
Normalmente la marcas que hacen blanding se caracterizan por utilizar una tipografía san serif, los colores corporativos blancos y negros, grandes espacios en blanco y esa tendencia al minimalismo de la que hablábamos.

Cómo Afecta el Blanding a la Gestión de Marca
En primer lugar, afecta a cómo se percibe la marca en el mercado. Si bien una apariencia más simple y pulida puede transmitir modernidad y accesibilidad, también puede hacer que se perciba como genérica o carente de carácter distintivo.
Además, puede influir en la relación emocional entre la marca y sus clientes. Las marcas con una identidad visual fuerte y única generan mayor lealtad y reconocimiento de marca, ya que los consumidores desarrollan una conexión emocional con ellas. Cuando una marca opta por el blanding, corre el riesgo de perder esta conexión.
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